
El diesel no tratado puede dañar tuberías y componentes de metal del sistema de combustible, siempre que haya metales incompatibles y que el combustible siga sin contaminarse durante un período suficientemente largo. Este fenómeno, ocurrido en una prueba realizada sobre muestras diésel expuestas a diferentes metales, ha evidenciado una aceleración de la corrosión y formación de barro, especialmente en presencia de cobre, zinc y aluminio. El artículo, actualizado y publicado el 21 de octubre de 2019, analizó cómo la química del combustible puede interactuar con los metales, causando daños significativos con el tiempo.
Corrosión y formación de lodo en el sistema de combustible
La corrosión de metales como el cobre y el bronce puede ser causada por una modificación de la química del combustible, que ataca específicamente estos materiales. En una prueba, muestras diésel expuestas al cobre, bronce y aluminio mostraron un aumento en la formación de barro y un cambio en la composición química del combustible. La adición de zinc y cobre ha acelerado el proceso, con una disminución de pH y un cambio en el olor del diesel. La presencia de agua o oxígeno, como en contenedores no sellados, ha agravado aún más la situación.
La combinación de metales y condiciones de almacenamiento puede causar un deterioro del combustible.
Recomendaciones para la conservación del combustible
Para prevenir la corrosión y la formación de barro, es aconsejable evitar el uso de metales como cobre, bronce y aluminio en sistemas de combustible, especialmente en aplicaciones de tipo standby, como en buques no utilizados. El ASTM, junto con todos los principales fabricantes de motores, ha expresado su oposición a su uso debido a los problemas de estabilidad a largo plazo. Además, el uso de aditivos específicos puede ayudar a reducir la formación de barro y mantener la calidad del combustible. La limpieza de combustible, aunque puede reducir el agua y el barro, no resuelve el problema en la raíz, que es la presencia de iones metálicos.
Las consecuencias para los sistemas de almacenamiento
La conservación del combustible en condiciones óptimas es crucial para evitar daños a los componentes metálicos. El uso de contenedores sellados y la evitación de la exposición de combustible en condiciones de humedad o exceso de oxígeno pueden reducir el riesgo de corrosión. Además, la frecuencia del uso de combustible afecta enormemente: el consumo regular reduce la probabilidad de formación de barro y daño del sistema. Si usted ve la presencia de barro, es importante comprobar no sólo la calidad del combustible, sino también la compatibilidad de los materiales utilizados en el sistema. La gestión adecuada del combustible, junto con el uso de aditivos anticorrosión, es esencial para mantener su calidad y prevenir daños a largo plazo. Comprender los mecanismos de corrosión y formación de barro permite tomar decisiones informadas para el mantenimiento de sistemas de combustible.
